Pueden ser varias las razones que nos lleven a decidir la producción de anticuerpos monoclonales y policlonales a medida: no existen referencias comerciales o las que hay no funcionan como deberían, la cantidad de reactivo que necesitamos es tan alta que no sería rentable abastecernos de alícuotas comerciales, queremos proteger los resultados o solicitar patentes…

Pero, ¿qué criterio debemos seguir para saber si nos conviene más la producción de un anticuerpo monoclonal o uno policlonal?
Intentemos averiguarlo.

Existe la creencia generalizada de que los anticuerpos monoclonales (mAb) son de mayor calidad que los policlonales (pAb).

Pero, ¿es en realidad mejor un mAb que un pAb?

Pues como casi todo en esta vida, depende. Depende principalmente de los requerimientos del ensayo que tengamos entre manos.

Así, para un ensayo que precise máxima especificidad (por ejemplo cuando se pretende discriminar entre dos isoformas de una proteína) o bien un estudio de mayor envergadura en el que la homogeneidad entre lotes sea un requisito indispensable, la elección más apropiada sería la generación de un anticuerpo monoclonal.

Sin embargo, lo más adecuado sería decantarnos por la obtención de un anticuerpo policlonal, en el caso de utilizar por ejemplo técnicas de inmunoprecipitación (IP) (donde la afinidad juegue un papel más importante que la especificidad) o cuando trabajemos en una prueba de concepto muy básica para la que contamos con un presupuesto más ajustado.

Diferencias entre Anticuerpos Policlonales y Anticuerpos Monoclonales 

Veamos las características básicas que diferencian a ambos tipos de anticuerpos, y que pueden ser decisivas a la hora de hacer nuestra elección.

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Es fundamental  tener clara la aplicación y el uso que queramos hacer de nuestro anticuerpo, ya que hay casos en los que un aparente inconveniente puede convertirse en algo muy útil. Por ejemplo, la falta de especificidad que generalmente se muestra como una desventaja de los anticuerpos policlonales, puede ser muy valiosa para:

  • Amplificar la señal: los anticuerpos policlonales son una mezcla heterogénea de inmunoglobulinas que reconocen distintos epítopos de una misma proteína, por lo que es posible que varios de ellos se unan simultáneamente a nuestro target, resultando en un incremento de la señal.
  • Identificar proteínas que presenten pequeños cambios estructurales o alta homología.
  • Identificar antígenos de naturaleza desconocida.
  • Conferir mayor robustez a la detección debido a los múltiples epítopos a los que pueden unirse.

Como norma general, los anticuerpos policlonales son más adecuados cuando llevamos a cabo ensayos cualitativos, mientras que los monoclonales proporcionan mejores resultados en técnicas de carácter cuantitativo.

A modo de resumen, os dejamos nuestras sugerencias para las aplicaciones de los anticuerpos monoclonales y policlonales más habituales:

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Las diferencias entre los anticuerpos monoclonales y policlonales son evidentes, pero ello no significa por sí mismo que unos sean de mayor calidad que los otros. Todo depende de la aplicación que vayan a tener estos reactivos en nuestra investigación, tanto a nivel de la técnica empleada, del presupuesto del que dispongamos, y del uso a medio-largo plazo que queramos darle.

Si estás pensando en desarrollar un anticuerpo monoclonal o policlonal para tu proyecto y quieres que te asesoremos sobre algún aspecto más concreto, contacta con nosotros.

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